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Paraná

  • 1 ene 2017
  • 3 Min. de lectura

El primer día del año partí con destino a Paraná en ómnibus, son 15 horas de viaje pero afortunadamente debo haber dormido al menos unas 9hs. La empresa por la viajé, Andesmar, siempre hace un bingo para los pasajeros en donde el ganador se gana un vino y en esta oportunidad me tocó a mí :) . El micro salió con una hora de retraso por lo que llegué a las 11hs, una vez en la terminal pregunté cómo llegar al hostel y me recomendaron ir caminando. Quedaba a sólo 15 minutos pero con la valija, el calor y la humedad se hizo bastante pesado.

Me alojé en el Hostel Paraná, muy cerquita del centro, dejé el equipaje y me fui a recorrer. Estaba pronosticado que iba a haber tormentas pero de todos modos salí ya que sólo iba a estar dos días allí. Comencé a caminar hacia la costanera que queda a unos 25 minutos caminando, pasando antes por el centro y cuando estaba a mitad de camino se largó la tormenta y me volví una cuadra hasta un café, Lapan, porque estaba imposible para seguir, en cuestión de minutos se inundaron las calles. Me pedí un cappucino y una medialuna con jamón y queso y me quedé como una hora hasta que paró un poco la lluvia.

Una vez en la costanera, con lluvia y todo fui al Parque Urquiza, recorrí la zona del Puerto Nuevo que es la zona de bares, aunque estaba casi todo cerrado por ser lunes. También fui a la nueva costanera y por último a la Playa Parque acompañada por un perrito que me siguió desde Puerto Nuevo.

Antes de volver al hostel, pasé por la Plaza Alvear dónde está además la Catedral Metropolitana y entré a un pequeño shopping que hay en pleno centro.

Volví al hostel y me quedé unas dos horas ya que había comenzado una nueva tormenta eléctrica, estuve tomando mates con uno de los recepcionistas del hostel, Joaquín, quien me comentó que ya casi nadie se bañaba en las playas del río Paraná por la contaminación.

Cuando paró de llover, salí a caminar por la Av. Alameda de la Federación hasta llegar al Monumento a Urquiza y el Rosedal, allí estuve hablando con una chica de Paraná que andaba turisteando ya que hacía años que vivía en Rosario. Camino al hostel me compré una ensalada y me fui a dormir temprano.

Al día siguiente, fui al Mercado Provincial de Artesanías, a la Casa de Gobierno, al Museo Provincial Martiniano Leguizamón. Intenté ir al Museo de Bellas Artes pero no logré encontrarlo, pregunté en la casa de Gobierno y en algunos negocios y todos me mandaron a lugares diferentes. Después pasé nuevamente por la Costanera ya que el día anterior había hecho todo el recorrido con lluvia.

A la 1:30 Susana, la dueña del hostel y su hija me acercaron hasta Playas Thompson, estuve un rato caminando por la playa pero como los paradores todavía no habrían me fui hasta Open Club, un club con pileta y restaurant y me quedé allí hasta la tarde.

A las 9 me fui en taxi a la terminal con Leo, un chico de Comodoro Rivadavia que también iba a Posadas pero viajaba en otro colectivo que salía un poco más tarde que el mío.

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