Misiones & Foz do Iguaçu
- 6 ene 2017
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El 6 de enero llegué a Posadas en tren desde Encarnación. Me fue a buscar una amiga, Yanina, con sus dos hijas de 3 y 4 años, Macarena y María Pía. A Yani la conocí en una excursión que hicimos de Brighton a Escocia, hacen 16 años. Ella había llegado esa misma mañana desde Miami así que estaba bastante cansada sobretodo porque su primer vuelo se atrasó y perdió el segundo.
Para el almuerzo, Yani cocinó pescado con verduras que estaba muy rico y después todos en la casa nos fuimos a dormir la siesta. La verdad es que yo también estaba cansada de tanto andar. A la tarde dimos una vuelta por la costanera y paramos a sacar algunas fotos, donde está el Monumento a Andrés Guazurarí. Después buscamos a las nenas y fuimos a comer pizzas.

Al día siguiente partimos con destino final Puerto Iguazú, Yani iba a quedarse con las chicas en la casa de sus padres que viven en Montercarlo. Hicimos una parada en San Ignacio para ver las ruinas jesuitas, lamentablemente el clima no estaba muy lindo así que hicimos el recorrido rápido porque estaba empezando a lloviznar. El pueblo es muy bonito y es más grande de lo que imaginaba, considerando que antes había visitado las ruinas de Trinidad, en Paraguay y el pueblito es muy chiquito.

Luego paramos en Montecarlo para avisarle a los padres de Yani que iban a pasar la noche ahí y recorrimos un poco por una ruta alternativa de tierra colorada y mucha vegetación, muy linda.

Como a las 16:15 llegamos a Puerto Iguazú. Yani me llevó a recorrer el Hito de las tres fronteras, desde donde se ve como se juntan el río Paraná y el Iguazú, además de los hitos de Brasil y Paraguay y después en el centro nos comimos unas ensaladas y Yani y las chicas ya emprendieron la vuelta.

Me alojé en Hostel Iguazú, un hostel muy lindo con pileta, cocina al aire libre y un jardín amplio. Dejé las cosas y salí a dar una vuelta. Cuando volví conocí a un francés Pierre que estaba con dos amigos que eran hermanos, Julien y Gael. Más tarde me invitaron a que fuera con ellos a cenar. Eran los tres de la Bretagna, donde yo estudié hace ya 10 años. Quedamos en ir el día siguiente a las cataratas.
El domingo desayunamos como a las ocho y de ahí partimos a tomarnos el micro con rumbo al Parque Nacional Iguazú. Cuando llegamos lo primero que vimos son los coatíes, unos animalitos que parecen bastante amistosos, pero si te descuidas te roban la comida en un abrir y cerrar de ojos.

Decidimos empezar por Garganta del Diablo, por lo que esperamos como unos 15 minutos para poder tomar el próximo tren. Hacía muchísimo calor y estaba llenísimo de turistas. Las pasarelas hasta Garganta del Diablo se hicieron bastante pesadas por el calor, por suerte cuando llegamos, nos empapamos y eso nos refrescó bastante.

Antes de comenzar el circuito superior, paramos a descansar un rato en una zona en la que habían varios monos.

Todos los saltos del circuito superior me gustaron mucho, ya que se ve todo mucho más verde.

El circuito inferior casi nos lo perdemos porque estaba cerrado ya que había un jaguareté, pero cuando estábamos por salir nos avisaron que ya lo habían encontrado y que estaba habilitado nuevamente el circuito. Lo que nunca abrieron fueron los paseos en bote ese día porque por ese lado también estaban buscando al animalito.
Cuando llegamos, los chicos se fueron a comer una pizza y después estuvimos un buen rato en la pile del hostel junto con otro grupo de franceses hasta que los chicos dejaron el hostel y partieron con destino a Salta.

A la noche estuve charlando un rato con una porteña, Camila, que también pasaría por Florianópolis más adelante.
Al día siguiente partí con rumbo a Foz de Iguacu, los viajes se hacen un colectivo de línea que te deja en la terminal urbana de la ciudad. Cuando llegué salí a dar una vuelta por el centro y después me instalé en la pileta del hostel. Estuve un rato conversando con dos hermanos alemanes y también con una rusa y una brasilera que estaban en mi habitación.

Con ellas fuimos a cenar Picanha a la noche a la zona de bares de Foz.
El martes a la mañana salí con María, la rusa, a las cataratas brasileras cuyo recorrido es mucho más corto que el del lado argentino.

Después fuimos al Parque das Aves, donde no sólo hay aves sino también mariposas y reptiles.

Ahí nos desencontramos porque se largó un tormentón y yo decidí volver al hostel ya que mi colectivo a Florianopolis salía a las 19hs.





















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