Florianópois "Ilha da Magia" - Parte 1
- 11 ene 2017
- 5 Min. de lectura
Floripa es también conocida como “Ilha da Magia” por sus playas paradisíacas y lugares mágicos en cada rincón de la isla. Para algunos no es sólo por sus bellezas naturales sino también por sus leyendas que involucran brujas y lobizones, mientras que otros sostienen que es por los alquimistas que se refugiaron en la isla en el período colonial. El 97% del territorio está situado en la Isla de Santa Catarina, mientras que el resto se encuentra en el continente. En esta oportunidad, sólo recorrí la isla.
Llegué el miércoles 11 de enero y me quedé allí 12 días. La mayoría de la estadía estuve alojada en Campeche, en la casa de Adeline, una amiga francesa que vivió en Mendoza; y el resto en un hostel en Lagoa da Conceição, en el centro de la isla. El primer día llegué y Ade me llevó hasta el centrito de Campeche, y allí almorzamos en Recanto dos Pães. El nombre Campeche viene de Camp et Pêche algo así como Campo de Pesca. Hay registros históricos del paso del escritor Saint-Éxupery entre 1920 y 1940 (Zée Perii para los brasileros en ese entonces) ya que la empresa Aeropostale tenía una sede en la isla. La calle principal, Avenido do Pequeño Príncipe era una pista de aterrizaje. Algunos dicen que incluso la Laguna do Peri le debe su nombre a Exupery. Después de almorzar yo me fui caminando hasta la playa. No me quedé mucho tiempo ya que el tiempo estaba bastante feo y ya cuando volvía empezó a llover.

El jueves salí a recorrer Lagoa da Conceição, primero anduve por el centrito y después caminé por Av. Das Rendeiras que va costeando la laguna. En una parte del camino, justo en frente de la laguna hay unas dunas, así que subí un rato, pero no mucho porque la arena estaba hirviendo.
En la vera de la laguna, había varios puestitos en los que se podía alquilar para hacer stand up paddle o kayak (caiaque en portugués).

Hice SUP que no había hecho nunca. Fue bastante fácil ya no había casi viento igual hay que hacer fuerza para poder mantener el equilibrio, me imagino que en mar abierto se debe complicar bastante. Ese día almorcé un pastel de camarones que es como una empanada frita un poco más grande y después me fui caminado hasta playa Joaquina. La playa es muy bonita, pero es una de las más turísticas así que estaba llenísima por lo que no me quedé mucho tiempo, además se estaba asomando una tormenta.

El viernes 13 anduve por Lagoa también y a las 7 salimos con Ade a hacer una caminata, o trilha como se le dice en Brasil, la Trilha do Morro do Lampião. Tomamos un atajo re empinado para subir al morro sino nos perdíamos el atardecer. En el punto más alto y desde donde se ve gran parte de Florianópolis es una piedra gigante, que para subirse hay que ayudarse de un árbol flacucho que en cualquier momento lo arrancan de raíz. Ahí nos quedamos hasta que a las 9:15 salió la luna llena. Apenas salió se veía bien roja y después se fue aclarando. Después de un rato emprendimos la vuelta, ya por el camino convencional, Ade con una linterna y yo con la linterna del celular. Por ahí se sentían unos bichos que nos pasaban por los pies que aparentemente son gambás, un marsupial, muy parecido a una rata más bien grande.

Al día siguiente partimos con Ade hacia el sur de la isla en la scooter. La primer parada fue en el mirador de Morro das Pedras, desde donde se puede ver Armação.

De ahí seguimos camino hasta Praia dos Açores, donde bajamos y caminamos por la playa que está pegada a un morro.

Luego paramos en Armação y caminamos hasta la Praia Matadeiros, una playa muy bonita a la que sólo se puede acceder caminando en 10-15 minutos.

Volvimos a la Playa da Armação y caminamos hasta Ponta das Campanhas que tiene una vista hermosa de la playa.

De ahí fuimos a By Negona un food truck de una amiga de Ade, dejamos la moto y nos fuimos a la playa. Yo almorcé ahí una hamburguesa gigante y una caipi mientras Ade fue al super a comprar algo para llevar a un cumpleaños que tenía de Cora, la hija de una amiga y con quien ella vivía antes.

De ahí fuimos al cumple, muy cerquita de la Lagoa do Peri, adonde nos fuimos a nadar un ratito de después de haber llegado. Cuando llegamos, Marcelo, un amigo de Ade, me mostró cómo preparan la Anchoa a la parrilla: Sólo le ponen sal y la envuelven en hojas de banano y después a la parrilla. Las hojas hacen que no se queme y que no se seque. Comimos eso, feijão (porotos negros), arroz y ensalada. Todo estaba bastante enquilombado (uma bagunça), mucha gente, cada uno comía en el recipiente que encontraba y adonde podía. Como a las 21hs ya nos volvimos.

El domingo pasamos con Ade por la casa de un amigo de ella y dejamos ahí la moto para ir hasta Joaquina aunque a un sector mucho más tranquilo de la playa. Para llegar hasta ahí hay que hacer una pequeña caminata entre las dunas. Estaba líndisimo para meterse al mar, pero el sol estaba muy fuerte y se hacía insoportable. Más tarde llegó una amiga, Cristina y un amigo de ella.

A la noche fuimos a comer a Oka de Maní, una mandioquería que hace comida del Nordeste y los domingos tocan Forró. Cuando empezó a tocar la banda varios se fueron a bailar, con Ade nos acercamos y yo baile un tema con un chico que es profesor. Pedimos dos platos y compartimos: sushi hecho con tapioca en vez de arroz y Arrumadinho Nordestinho que venía con feijão, farofa (acompañamiento típico cuyo ingrediente principal es la harina de mandioca), carne y una especie de ensalada criolla, que aparentemente ellos le dicen salsa de pimienta. Ese plato estaba riquísimo, el sushi no me gustó mucho.
El lunes me fui a conocer Barra da Lagoa. Este pueblito es muy pintoresco ya que tiene uno de los pequeños puertos de donde salen embarcaciones de paseo.

La playa principal no es muy linda ya que es la típica playa turística llena de gente pero hay una trilha que te lleva una playa pequeña, Prainha, y luego a unas Piscinas Naturales que se forman entre las rocas. Es un poco difícil meterse y salirse porque las rocas son resbalosas, pero vale la pena meterse.

El martes 17 me fui a conocer la parte norte de la isla. Me tomé un micro y me bajé en Canasvieras que es donde van todos los argentinos. La verdad es que no me gustó mucho, mucha gente, un poco sucia en comparación con el resto de los distritos de Florianópolis que había visitado y demasiado turística. Tenía hasta un barco pirata que iba con un megáfono que se escuchaba desde la playa. Desde ahí caminé hasta Jureré Tradicional que me pareció muy bonito y colorido, con muchas plantas y flores y desde ahí continué Jureré Internacional, que es el único distrito que ha sido exclusivamente diseñado para el turismo. Está todo muy limpito y ordenado pero no parece Brasil. Se veía todo muy gris. Los paradores son super exclusivos, los esponsorean marcas como Veuve Cliquot o Chandon.

Comí una ensalada en un shopping abierto que es el centro de Jureré Internacional y después seguí camino hasta la Fortaleza de São José da Ponta Grossa, un fuerte de 1740 que servía para defenderse de los azorianos. Desde ahí hay una vista increíble del mar que se ve bien turquesa en esa parte.

Ahí mismo está la bajada a Praia do Forte, una playa bastante amplia y tranquila a comparación del resto de las playas del norte que se llenan de gente.























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