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São Paulo, la selva de cemento

  • 24 feb 2017
  • 8 Min. de lectura

El lunes 13 de febrero salí desde Lázaro, un pequeño pueblito de Ubatuba, con destino São Paulo, me fui de carona (en auto) con dos brasileros, Ricardo y Stella, quienes estaban el Tribo Hostel, el lugar en donde estuve trabajando a través worldpackers por dos semanas. Ricardo me dejo en la facultad donde está estudiando Wibke, una amiga alemana, y la esperé en un café hasta que se hiciera la hora del break. Ella estaba haciendo una maestría que se dicta en inglés en la Fundación Getulio Vargas. A las 20hs entré a la clase de Ethics con ella, en donde hasta me hicieron participar! Justo estaban viendo el caso Enron. Después fuimos a tomar algo con sus compañeros. Wibke hacía sólo dos semanas que estaba en São Paulo ya que estaba estudiando en Alemania y sólo fue por un semestre de intercambio.

Visitar São Paulo nunca estuvo en mis planes, pero estando en Ubatuba me enteré que Wibke, que había estado de intercambio en Villa Mercedes, San Luis y había parado en la casa de mi tíos, se encontraba allí y nos pusimos en contacto. Yo venía visitando ciudades pequeñas o pueblos y no tenía pensado ir a la Selva de Pedra, como le llaman a São Paulo, ya que no quería pasar por el estrés de la gran metrópolis. La verdad es que la ciudad me sorprendió, si bien hay que tomar ciertos recaudos, no me sentí insegura y sus barrios me parecieron muy pintorescos, además de ser la gente muy amable. La vida de la gran ciudad no me pareció tan estresante. Incluso en el metro el caos estaba organizado –valga el oxímorón.

Metro São Paulo

Al día siguiente hice un tour a pie por Vila Madalena, el barrio bohemio de São Paulo. El recorrido también pasaba por Pinheiros -cabe aclarar que en São Paulo hay 3 walking tours: el de Vila Madalena, el del Centro Histórico y el de Av. Paulista- . Fuimos a Beco do Aprendiz, un callejón donde hacen grafitis los que recién están aprendiendo y a Beco do Batman, adonde se pueden ver grafiteros con más experiencia. Los grafiteros que más recuerdo son Boleta, Ninguem dorme y Kobra que tienen un estilo bien marcado y se los puede encontrar en distintos puntos de la ciudad.

Graffiti de Boleta en Beco do Aprendiz

Allí conocí a dos hermanos australianos Jack y Tom. Tom se había tomado un año sabático para recorrer Latinoamérica y Jack que tenía un mes de vacaciones se había acoplado a los planes de Tom por 3 semanas. Con ellos fui a almorzar. Intentamos ir a comer escondidinhas que nos habían recomendado en el tour, pero no encontramos el lugar. Finalmente, terminamos en una cantina de Vila Madalena y pedimos el clásico prato feito (carne, pollo o pescado con papas, arroz, feijoada y ensalada).

Tom Zé por Eduardo Kobra

Después de almorzar, yo me fui al Mercado de Vila Madalena y más tarde me encontré con Wibke y fuimos al MASP (Museo de Arte de São Paulo) -maspi como pronuncian en Brasil- en Av. Paulista. El museo tiene obras de muchos artistas internacionales y brasileros y se puede recorrer en poco tiempo. Había obras de El Greco, Velázquez, Diego Rivera, Modigliani y Toulose Lautrec entre otros.

Con Wibke en el MASP

En el subsuelo había una exposición temporaria de Agostinho Batista de Freitas, un artista brasilero cuya exposición era acerca de São Paulo en los años 70'.

Luego, paseamos por el Parque Siqueira Campos, más conocido como Parque Trianon que posee muchísima vegetación y se encuentra en la Av. Paulista. También fuimos al Centro Cultural FIESP que tiene una pequeña exposición de pinturas y antigüedades. Paramos un rato para tomar algo fresco...si bien hacía mucho calor, São Paulo es el paraíso, en cuanto clima se refiere, después de venir de la Mata Atlántica, que es húmeda y muy calurosa. Por último, fuimos a Casa da Rosa que es un caserón antiguo que alberga un museo de Literatura.

El miércoles en la mañana hicimos el tour de la ciudad. Comenzamos en Praça da Republica y pasamos por el Círculo Italiano y el Edificio Copan, diseñado por Oscar Niemeyer. En el descanso del tour, nos pedimos un açaí con banana y granola ya que Wibke aún no lo probaba y le encantó. Como ya comenté en otra entrada, el açaí es el fruto de la palmera que crece en estado silvestre, al norte de Brasil, en especial en el Amazonas en árboles llamados Açaizeiros.

En el recorrido, me llamó la atención que los semáforos en vez tener el típico círculo rojo o verde, tenían una imagen del edificio más emblemático de la zona por la que uno transitaba. Continaumos el tour por la zona de la Catedral do Sé y el Teatro Municipal, luego la Prefeitura –edificio que perteneció a Matarazzo como muchos otros de la ciudad- y pasamos por un puente que está sobre la rua 25 de março, que es una especie de persa adonde vende de todo un poco por algunos reales.

Catedral da Sé

Por último subimos al edificio Edificio Martinelli, el primer rascacielos de Brasil, construido a principios del siglo XX por el arquitecto italiano del mismo nombre. Nos comentaron en el tour que luego de la II Guerra Mundial el gobierno Brasileño decidió confiscar todas las propiedades italianas, incluido el Martinelli. Tras esto, empezó una etapa de declive, fue ocupado hasta convertirse a finales de los años 50 en una favela vertical. Recién en 1975 desalojaron el edificio y comenzaron las obras de restauración. Allí subimos cuando terminó el tour para tener una vista panorámica de la ciudad.

Vista desde el edificio Martinelli

En la tarde fuimos al Memorial de América Latina en Barra Funda, también diseñado por Oscar Niemeyer. Luego pasamos por el Parque Fernando Costa, donde vimos patos, gallos, gansos y hasta un macaquinho. En el camino comimos unas tapiocas rellenas con jamón, queso y champiñones. La tapioca es una de las comidas callejeras más populares. Es una especie crêpe hecha de harina de mandioca que puede tener relleno salado o dulce.

Después de cenar nos juntamos a tomar algo con los australianos que conocí en el tour a Vila Madalena y una pareja de japoneses –María y Kentaro- en Boteco São Bento, un bar en Rua Aspicuelta, que es la calle donde se concentran la mayoría de bares y restaurantes en Pinheiros. Más tarde, nos fuimos a O do Borogodo, un bar en donde había una banda en vivo que tocaba Choro y Samba. Con Jack hasta nos animamos a bailar.

El jueves me fui caminando hasta Liberdade, el barrio Japonés. Un dato interesante es que en São Paulo se encuentra la mayor comunidad japonesa fuera de Japón.

Liberdade

Antes, pasé por Higienopolis y parte del centro. Entré a la iglesia Nossa Senhora da Consolacão ya que en el tour nos habían dicho que el interior de la misma valía la pena verlo.

Nossa Senhora da Consolacão

El día anterior me había escrito Gabriel, un compañero de la Universidad y quedamos en ir a almorzar, así que de ahí fui hasta la Av. Paulista muy cerca de su trabajo. Comimos super rico y aprovechamos para ponernos al día. Después pasamos por Padaria Bela Vista, pero como habíamos comido tanto decidimos sólo tomarnos un cafecito en Ofner que quedaba en shopping de la zona. Gabi volvió a su trabajo y yo me fui a pasear por Jardim Paulista, que es un barrio que tiene varias tiendas y boutiques de lujo. Entré a Mercadinho Chic! Una feria de diseño en la calle Oscar Freire, donde degusté unos vinos rosé brasileros y también di una mirada en una pequeña galería de arte.

Mercadinho Chic! en Jardim Paulista

Más tarde me junté Wibke, nos tomamos un cappuccino frozen, ya que era imposible tomar algo caliente con el calor que hacía. De ahí fuimos hasta la Pinacoteca, pero ya había cerrado, sacamos unas fotos en Estação da Luz, una estación de trenes muy bonita y ya volvimos al departamento. También quisimos ir al mercado pero tampoco llegamos a tiempo pero alcanzamos a comprar algunas frutas a los vendedores que todavía estaban en la calles, en especial Lychee que yo hacía años, desde cuando viví en Rennes en el 2006/7, que no comía esta fruta.

Estação da Luz

Al día siguiente, lo primero que hice fue visitar el Instituto Tomie Ohtake, un museo de arte contemporáneo y edificios de oficinas diseñadas en 1970 por Ruy Ohtake, hijo de la artista japonesa Tomie Ohtake. El interior del edificio me pareció mucho más lindo que el exterior del mismo.

De allí partí en metro hasta Estação da Luz y entré a la Pinacoteca. La colección de este museo abarca la historia de la pintura brasileña entre los siglos XIX y XX. Algo que me gustó es que en todas las salas había pequeñas reflexiones sobre una obra en particular con preguntas para tratar de entender al artista.

Cuando salí del museo fui al Parque da Luz que está pegado a la Pinacoteca y justo enfrente de la estación de trenes.

Parque da Luz

Más tarde me encontré con Wibke para ir al cumpleaños de dos de sus compañeras en Av. Paulista. Allí comimos algo y después fuimos a rua Augusta, donde hay varios barcitos o puestitos que venden tragos en la calle y el ambiente es más estudiantil. Como nos dio hambre, ya que habíamos cenado tipo 7pm, entramos a uno de los foodtruck y comimos algo.

El sábado me junté con Gabriel a las 10hs en Av. Paulista y desde ahí fuimos caminando hasta el Parque Ibirapuera. Allí estuvimos caminando un rato alrededor del lago, fuimos al MAM (Museo de Arte Moderno) y al Obelisco de Ibirapuera, un hito construido para simbolizar el dolor de la pérdida de la vida de los estudiantes en la Revolución de 1932. Es una visita guiada que la hace la Policía Militar, la cual es muy interesante y es gratuita.

Mausoléu ao Soldado Constitucionalista de 1932

El fin de semana anterior al carnaval, en algunas ciudades brasileras se realiza una especie de previa. Fuimos a ver a uno de los blocos que estaba en el parque: Bloco Maluco Beleza. Los blocos son bandas que van en un camión y que hacen un cierto recorrido. La música que hacen es sobre todo para bailar y tienen letras fáciles de recordar -creo que éramos los únicos que no nos sabíamos las letras de las canciones-. Luego, caminamos hasta Frutaria do São Paulo en donde nos pedimos un açaí gigante con banana y granola que estaba exquisito.

Açaí de Frutaria do São Paulo

Nos tomamos un Uber hasta Vila Madalena para ver los blocos que tocaban en ese barrio. Acá sí era un descontrol, cantidad de gente toda amontonada en Largo da Batata así que nos escapamos rápido de ahí y fuimos a buscar un lugar para almorzar, aunque ya eran como las 4 de la tarde, nos costó un montón conseguir un lugar ya que estaba todo lleno, así que nos sentamos en el primer lugar que conseguimos. Comimos en Fast Berlin, un lugar de comida rápida alemana. Muy rico. Pedimos salchichas con chucrut y papas y cerveza artesanal. Fuimos a ver otro bloco: Avisa la, mucho más tranquilo, en Pinheiros

Bloco Avisa Lá

y de ahí fuimos a Praça Benedito Calixto, adonde hay una feria de antigüedades, puestos de comida y había una banda tocando un chorinho. Frente a la plaza hay varias tienditas de diseño muy lindas. De allí nos fuimos en micro hasta Av. Paulista, vimos un bloco más y pasamos por la librería más conocida y más grande de la ciudad: Livraria Cultura.

A la noche cenamos en Veridiana, una pizzería en Jardim Paulista que tenía unas pizzas excelentes.

Al día siguiente me fui a sacar el pasaje para Foz a Barra Funda y después de almorzar nos fuimos con Wibke y Lara, una de las brasileras que vive con ella, a ver el bloco de su universidad: Bloco Académico. Luego fuimos a la Av. Paulista que los domingos se convierte en peatonal y hay artistas para todos los gustos: raperos, música clásica, capoeira, pintores, etc.

Av. Paulista

Cuando llegamos nos metimos un rato a la pileta del complejo y a la noche nos juntamos con dos compañeros de Wibke que eran de EEUU y como estaban con "saudade" de su país cenamos en Zé do Hamburguer, una hamburguesería ambientada en los 50’-60’ que queda en Perdizes.

Toda la estadía me alojé en casa Wibke que me recibió como invitada de lujo :) Al día siguiente salí con destino a Foz, para luego tomar un vuelo desde Puerto Iguazú a Mendoza terminando con esta maravillosa aventura.

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